Narra una antigua leyenda Hindú el interrogatorio al que era sometido el maestro por uno de sus discípulos:


Maestro, ¿por qué siempre me enseñas a través de metáforas?
Para despertar tu imaginación.
Pero, explícame ¿por qué no eres más claro y directo?
Para que tú saques tus propias conclusiones.
No sería acaso más sencillo ser claro y directo.
Yo no sé qué es lo que necesitas encontrar en forma específica.
¿Acaso la metáfora sí?
La metáfora es como una manzana, te la puedo ofrecer entera o masticada.
No entiendo – replicó el discípulo
La manzana entera es la metáfora, la tienes que degustar, saborearla y extraerle sus sabores, en cambio si te la doy masticada no conocerás exactamente su naturaleza, su aroma y su sabor.
Así, - prosiguió el maestro – la manzana es la metáfora que te debe llevar a la reflexión; encontrar el mensaje que está hecho para ti, entender su sentido, absorber la lección, darle vida, en cambio si yo la mastico por ti, tu aprendizaje estará limitado por mi conocimiento, lo importante es despertar al maestro que llevas dentro de ti.
La metáfora es la herramienta predilecta del Excelente educador, permite despertar la imaginación de sus alumnos fijando en sus mentes las ideas centrales que desea transmitir.
Educar es la más noble de las tareas humanas, es la que nos permite la evolución, la acumulación de sabiduría, es el camino a la superación, privilegiados aquellos que han convertido la educación en su profesión.
MÁC.
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